Érase una vez un árbol muy grande, un roble fuerte y robusto que habitaba en un campo. Era el único árbol que allí se encontraba y vivía en soledad. Pero los robles grandes, robustos y viejos son árboles de mucha experiencia, son los sabios del reino vegetal. Un día un águila que surcaba los cielos volaba por cielo azul disfrutando de un cálido día de verano cuando, buscando algo que comer en la tierra, vio al árbol solo en aquel campo verde. No tenía mucha hambre así que se olvidó de la caza y fue a hablar con el árbol:

– Hola Roble.

Siempre me he preguntado cómo pueden vivir los árboles siempre en el mismo sitio sin conocer otras tierras ni disfrutar de otros parajes. Pero tú además vives solo, ni siquiera en un bosque rodeado de tus iguales. ¿Tu vida es plena?
– Hola Águila.

Las cosas no…